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Las fulguraciones de Jorge Quiroga

(Sobre El que recuerda, de Jorge Quiroga, Instituto Lucchelli Bonadeo, 2017)

 

Si es cierto que el poema que inicia un libro introduce su tono, en este caso, el primer verso del primer libro de Jorge Quiroga (Cuaderno nocturno, 1991) da el tono, además del título, a sus obras reunidas.

Los de Jorge Quiroga no son poemas humanísticamente reflexivos sobre el mundo. Son de factura existencial porque su escritura brilla como pensamiento depurado y una visión perdida del mundo aparece, musical, sola, sin o con una noción de belleza.

Jorge Quiroga traduce o reproduce una incomunicabilidad. Algo no se puede decir. Hay una voluntad de abstracción en la persona que reviste emociones o ideas con palabras.Hay un misterio o magia verbal en sus poemas. Quizás porque donde hay manejo del lenguaje poético hay ambigüedad y confusión.

No hace falta hablar de programas ni de artefactos. Sus poemas son fulguraciones. Algo en su obra es ahistórico. Otra parte está cargada de sentido político. El exilio, los desaparecidos, la calle, la muerte. Una estética ciudadana. El ojo para lo social de Jorge Quiroga no deja de tener un enmascaramiento.Una adjetivación sutil de historias. Un misterio sensorial. Una sencillez escéptica.

José Fraguas: “La  poesía de Quiroga lejos de ver pasado en el futuro, encuentra en lo vivido, a través de los diferentes modos del recuerdo y del olvido pero también en la rica diversidad de miradas posibles, desde el registro objetivo al delirio, un material que relampaguea iluminando lo sentido, lo vivido y lo posible.”

Confesional, misteriosa, soterrada, difusa; en la poética de Quiroga el tiempo y su línea mutante son protagonistas ubicuos. Una indeterminación al servicio de la anécdota o la anécdota al servicio de la indeterminación. Son instantáneas urbanas que devuelven una metafísica del instante y de lo evanescente. Una prosa poemática, huidiza.

“Puedo, ya que no queda ningún indicio, mirar la lluvia detrás del patio. (…) Solamente los ojos parecen recordar. (…) Los ojos recuperan la vacilación que nos une con el sentido, lejanamente.” (Cuaderno nocturno, 1991)

Hay algo filoso, reflexivo pero al mismo tiempo imposible de razonar, que recorre las primeras estampas en prosa poética de su libro.

Luis Thonis: “Jorge Quiroga ha ido construyendo una poesía seca, empecinada, que desplaza el origen del lenguaje hacia un punto fijo donde entre fragmentos y relámpagos vuelven memorias y voces que se van haciendo audibles a medida que son más silenciosas.”

Jorge Quiroga propone un drama sin dramatismos. Un misterio sin empalagarse en lo misterioso. Es un poeta que usa el lenguaje a favor del asombro. Sus poemas persiguen el embrujo de lo evanescente.

Poemas de una lírica encriptada. Dichas por lo bajo, las emociones que trafican sus poemas tienen un tono crepuscular. Pero no hay regodeo en la tristeza ni decadencia. Hecha de preguntas y respuestas vedadas. Su escritura, enigmática, quiere retener lo que desaparece.

"El que recuerda". Jorge Quiroga

“El que recuerda”. Jorge Quiroga.

El libro incluye tres obras inéditas, La memoria infiel, La voz de Marta y Escenas del barrio. Es posible confirmar, en estos últimos poemarios,la coherencia estética en la transformación del fraseo de su voz y las constantes de su poética.

“En un cuaderno anotó todos los detalles de esos días, ahora no puede encontrar en los papeles ningún rastro que le permita decir, que ellos existieron, los nombres se borran y los recuerdos son inhallables. A veces se sorprende de los hechos que encuentra.” (La memoria infiel)

La obra de Quiroga supone una indagación sutil sobre el misterio del paso del tiempo y sobre lo evanescente.  “La vida nos empuja, y ahora/el olvido tal vez es imprescindible”, anota en La voz de Marta. En Escenas del barrio, los lugares aparecen, como fantasmas que se pasean y se instalan en el presente, en un rapto en la vigilia.

Hay algo vago y sosegado en sus poemas. No es tristeza sino desinterés por las referencias altisonantes. La delicadeza de operar con las emociones sin chantajismos sentimentales ni onanismos autorreferenciales. Es un poeta que escribe en y hacia el misterio del lenguaje. Hay un anhelo de plenitud en la conservación de lo efímero a través de las palabras y la memoria.

El que recuerda, de Jorge Quiroga, reúne las cinco ediciones de sus libros publicados, desde 1991 al 2015, incluye tres libros inéditos, una plaqueta del año 1969 y recupera dos poemas publicados en publicaciones periódicas. En sus páginas, las palabras recuperan la intensidad de lo vivido. No se trata simplemente de referir sucesos fechados sino de entremezclar remembranzas, impresiones, estados de ánimo, gestos, blasones, conexiones íntimas.

 

Javier Fernández Paupy

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