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¿Qué es la poesía para Camilo Sce?

El amor es una cachiporra de polic+¡a y otros poemas, Camilo SceLos veintiséis poemas de El amor es una cachiporra de policía (Milena Caserola, 2014), de Camilo Sce, demoran a sus lectores en una reflexión paradojal sobre nuestra época. Conviven, en inusual armonía, ficciones distópicas de zombies suburbanos con narraciones verticales atravesadas por un lenguaje atento a lo coloquial de tono autorreferencial, lúdico y confesivo. Su olfato apocalíptico devuelve, como si el autor sufriera las influencias de sus experiencias personales, el encanto de un carácter. Sus versos epigramáticos son mosaicos de una actualidad sutil y abismal. El epígrafe del libro, una cita de Robert Creeley, remite a un dilema que atañe a los poetas: ¿qué es la poesía? Como si Creeley respondiera con esta última frase: “No sabrían que alguien es una mujer si no tuviera puesto un vestido.”

Los de Sce son poemas pero no son poemas de la poesía porque no trasuntan solemnidad ni trafican reflexiones sin vida sobre el propio lenguaje. La fraseología del poeta devuelve el tembladeral de su sensibilidad. Se trata de una poesía idiomática que deshace las frases hechas. Poemas de intensidad oral. No es extraño que el Slam Argentino de Poesía Oral haya publicado 002 Camilo Sce en el año 2011. No son poemas herméticos, el acierto de Sce es la sencillez. El poeta no se ufana de ser una antena que sintoniza con sentidos ambiguos, sino que se permite nombrar lo obvio.

Camilo Sce

Camilo Sce

Hay poetas económicos que en sus poemas incluyen los nombres de ministros de economía en jerga escanciada para congraciarse con el status quo. Hay poetas políticos que mencionan sin pudor a la clase dirigente de turno. Hay poetas de la actualidad, éstos quizás sean son los peores, que se empecinan en agenciar nombres de personas que remiten a un presente siempre inactual o vencido para establecer una posible complicidad. Los poemas de Sce destilan una actualidad por lo bajo sin remitir arrebatadamente a la fugitiva contemporaneidad. En algunos casos son paranoias tecnológicas que insinúan el malestar de una época. El poeta mira y anota: “un amigo deja su hogar,/ otro se separa.”; “hace un mes que vivo sin casa/ desde que me fui de la tuya.” De la serie No se ría: “puedo orbitarte distraído,/ chocándome con todo el mundo con mi tambaleo/ descuidado, sin sacarte los ojos de encima,/ como si, posta, equivaliera a brazos la mirada.” Expresiones, modismos y una respiración oral hacen de sus poemas un largo recitado. Adolescencia, quizás el mejor poema del libro, da cuenta de una escritura que viene de las experiencias personales, transcripción pura de visiones de un recorrido vital; a un poeta hay que juzgarlo por sus mejores versos, esta cima de la lengua y la poesía popular argentina que inventó Sce, merece ser leída.

 

Javier Fernández

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