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Nostalgia del muro

Bárbara (Nina Hoss) y Andre (Ronald Zeherfeld)Bárbara (Nina Hoss) es espiada desde una ventana. Una conversación entre un oficial de inteligencia de la Stasi y un medico residente nos dice que viene de Berlín, enviada (no sabemos porque) a trabajar a un hospital de pueblo. Exiliada forzadamente de la gran ciudad, el transporte público y la acción de vigilancia nos da indicios de que el lugar es un pueblo de Alemania Oriental, sin especificar a cuántos años previo a la caída del muro. Bárbara se sienta en la plaza y fuma un cigarrillo (Dunhill azules). Bárbara fuma mucho y come poco. Como médica puede establecer un diagnóstico con solo leer un historial médico. No entabla relaciones con la gente del lugar. Toca el piano con solvencia, lo que le da un cierto aire aristocrático. Se compromete afectiva e ideológicamente con una paciente adolescente embarazada que es una presa que ha sido condena a trabajos forzados. Tiene un amante (que aparentemente vive en el lado occidental) con el quien se encuentra en el bosque y que le suministra dinero, cigarrillos y un plan para huir. Su andar y su estilo revelan que pertenece a la cultura de la Alemania occidental, no a las formas grises de la uniformidad del bloque del este. Demasiado glamour nunca puede pasar desapercibido y es por eso que para la geografía lo exótico es sometido a una rigurosa vigilancia. Ser vigilado y percibir ese peso es el parámetro en que se desenvolverá el último film de Christian Petzold (Yella, Triángulo) Lo que lo hace inasible encuadrado ni como film de suspenso ni como melodrama.

Nina HossBárbara (2012) ganador del Oso de Plata el último festival de Berlín es una muestra de la habitual solvencia de Petzold como generador de climas que proviene de una puesta en escena en donde emerge una materialización de lo sensorial y lo sensual a través de un formidable trabajo del color y de la banda de sonido.
Sin en los anteriores films de Petzold la veracidad de los hechos eran las cámaras de circuito cerrado de TV (como en la trilogía Gespenster) la recreación del pasado reciente de Alemania no es narrada desde la rigurosa reconstrucción histórica sino de la sensación de vivir en un sistema político que ya no se puede sostener. Dice Petzold:

Hablemos desde un punto de vista histórico. En una ocasión pensaba en Chinatown y en lo importante que era la dirección artística en esa obra. Queríamos rodar una película sobre la RDA con un diseño de arte distinto. Queríamos árboles en otoño y ropas más coloridas, tomar el aspecto histórico y mostrarlo de una manera más fluida. La RDA siempre huele a naftalina y a rancio… Queríamos que pareciese orgánico, físico, palpable. Entonces puedes añadir todas las emociones, como la falta de confianza o las grandes decisiones. La precisión no es una cuestión de pequeños detalles estúpidos (aunque de hecho buscamos un catálogo de Quelle de la RFA durante 16 días en eBay). Este tipo de precisión histórica no es de lo que va la película. Para mí no se trataba de la RDA sino de sistemas que se derrumban y de cómo se puede sobrevivir en ellos, cómo la gente abandonada en las ruinas puede construir un bote salvavidas (he visto lo desgraciada que era la mayoría de habitantes de la RDA). No quería reconstruir la RDA, mi película no es sobre la reproducción y la precisión histórica, que significa reconstruir algo sobre lo que puedes dudar si es verdad o no, si estás reproduciendo algo que es tan sólo propaganda o no… Pero esa es otra historia.Barbara (2012)

La realidad palpable, física nos llega a través de los paseos en bicicleta de Bárbara. Son atardeceres en donde no hay gente y solo se escucha el silbido de los árboles. En las afueras de los centros de poder la opresión parece no sentirse a no ser por la ausencia de una vida cotidiana. Lo cotidiano solo existe en el trabajo, en la vida hospitalaria. El resto es el sonido ambiente: una taza que cae, las balizas del auto, el sonido de una moto en una noche de guardia, los golpes en la puerta a la madrugada. Lo físico es también ser palpado por la policía, un auto vigilando, en la angustia de ser delatado o en la posibilidad de un amor en el lugar donde se proyectaba la fuga. No es casual que Andre (Ronald Zeherfeld), el médico residente del quien tampoco sabremos su pasado, pero que su profesionalidad excede a las necesidades del pueblo ya que ha montado un laboratorio, le pide que lea las historias de médicos de Turgueniev que se hallan en Relatos de un cazador. Parece ser que todo lo que ha dejado el bloque del este son escritores que nos dicen que la vida solo pude ser entendida a través de la lucha. Los primeros planos del final del film y la inclusión de At last I am Free de Nile Rodgers, nos habla de una época en que se luchaba por ideas, a una idea pura del socialismo. Petzold ficcionalizando la historia reciente de Alemania, narra el fin de una era en que las personas valían por el peso de sus ideas, por poner el cuerpo a esas ideas.

Pablo Moreno

(El reportaje a Christian Petzold respecto a su último film puede leerse en http://cineuropa.org/ffocusinterview.aspx?lang=es&treeID=2357&documentID=216732)

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